Cuando veo a los seres humanos en etapa escolar, muchas veces, siento ternura, lo cual se refleja en mis deseos frecuentes de contenerlos, acogerlos y escucharlos, hasta que queden en silencio. Me parecen personas que no presentan problemas emanados de sí mismos, muy por el contrario, por lo general sus temas de aflicción tienen punto de partida en la relación con los adultos, resultan ellos ser el problema que los atañe... ¿paradojal?...
Los bebés y chicos, son puros y sanos. Están cerca de la Fuente de donde provenimos todos. Al entrar en contacto con los adultos ya repletos de problemas, no pueden menos que sentirlos.
ResponderEliminarUn abrazo inmenso de todo corazón!!!