domingo, 15 de agosto de 2010

¿Qué importancia tiene la investigación en educación?

La investigación en el contexto de la práctica educativa resulta ser un vehículo muy interesante de retroalimentación, en cuanto a que lleva a responder interrogantes, produce nuevos conocimientos, desarrolla y, entre otras, reafirma habilidades que resultan ser fundamentales para el buen desempeño del quehacer profesional, a saber: pensar, crear, leer, redactar, evaluar, acotar un problema y otras relacionadas directamente con atributos mínimos deseables en una persona dedicada a la educación de otros.
A modo de contextualización, se puede aseverar que, en nuestro país, el 73% de los docentes son mujeres y la edad promedio es de 48,2 años, a la mayoría de los profesores les gusta su trabajo y sólo el 23% cambiaría su decisión si pudiese elegir de nuevo, representan al grupo de profesionales que más se perfecciona a nivel nacional, sin embargo muy pocos han realizado post-títulos y menos aun, logran obtener el grado de magíster y doctorado, sólo el 19% de los profesores municipalizados declara tener suficiente tiempo para preparar clases, el 24% para preocuparse de los alumnos que requieren ayuda.
Considerando los datos expuestos, puedo hipotetizar que pocos docentes de aula llevan a cabo habitualmente investigaciones, lo cual puede ser atribuido a la tan bullada falta de tiempo, carencia de técnicas en cuento a la metodología que debe utilizarse para investigar, desmotivación, entre tantas causas. A mi juicio, lo más probable es que sólo un pequeño grupo de profesores desarrollen la práctica investigativa como una actividad habitual.
Mi planteamiento se dirige precisamente a manifestar que hace falta más investigación de la docencia, en torno a temas como evaluación y práctica propiamente tal, en donde se logre encontrar el punto en el cual se puede mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje, basado en una metodología innovadora y dejando atrás la tradicional y petrificada que posee bajos índices de efectividad por una parte, y por otra, la carencia de investigación para la docencia, en donde la formación docente de excelencia sea el objetivo, para lo cual se requiere de un perfil profesional y de la metodología idónea para llegar a él. En este escenario, prefiero hablar de la importancia que posee la potenciación de la investigación en la práctica pedagógica. La docencia y la investigación deben estar unidas, ya que se perfilan como ejercicios básicos del conocimiento y la mejora continua en el quehacer profesional.

Bibliografía consultada:
• Bravo, D. y otros (2005). Encuesta longitudinal de docentes 2005. Departamento de Economía de la Universidad de Chile.
• Hernández, R. y otros (1997). Metodología de la investigación. Naucapan de Juárez: McGraw-Hill.
• Morris, D. (1995). El mono desnudo. Barcelona: Plaza y Janes Editores, S.A.

No hay comentarios:

Publicar un comentario