La investigación acción es una forma de entender y por tanto vivenciar el proceso de enseñanza-aprendizaje, no sólo se trata de investigar, sino de llevar a cabo un proceso de búsqueda constante en pro de la mejora del quehacer educativo. Desde este punto de vista, se puede aseverar que son los problemas los que guían la acción a modo de exploración reflexiva que el docente efectúa de su propia práctica profesional, teniendo presente que la planificación es fundamental para la consecución de la introducción de mejoras progresivas en su quehacer cotidiano y, por consiguiente, la optimización de los procesos que le competen a su labor.
En cuanto a la finalidad de la investigación-acción en educación, se puede identificar básicamente tres funciones básicas, a saber: investigación, acción y formulación / perfeccionamiento. De esta manera, esta forma de investigación promueve el desarrollo de destrezas, la expansión de la teoría y la resolución de problemas. Cabe destacar que, en cuanto a la formación profesional, este tipo de investigación desarrolla aspectos que resultan ser relevantes en un educador, tal es el caso de la capacidad de crítica fundamentada y con una visión constructiva, la renovación constante que, da la posibilidad de no cerrarse frente a los conflictos ya que implica la aceptación y visualización del cambio como una oportunidad de mejora continua en pro de la transformación de diversas acciones susceptibles de ser modificadas para el logro de objetivos, lo cual supone la participación y modificación del entorno.
A este respecto, es importante mencionar que dependiendo del lugar en el que se lleve a cabo la práctica docente, serán las condiciones de trabajo y las características que enmarcan la labor profesional, de esta manera y a modo de contextualización, se puede aseverar que, en nuestro país, el 73% de los docentes son mujeres y la edad promedio es de 48,2 años, a la mayoría de los profesores les gusta su trabajo y sólo el 23% cambiaría su decisión si pudiese elegir de nuevo, representan al grupo de profesionales que más se perfecciona a nivel nacional, sin embargo muy pocos han realizado post-títulos y menos aun, logran obtener el grado de magíster y doctorado, sólo el 19% de los profesores municipalizados declara tener suficiente tiempo para preparar clases, el 24% para preocuparse de los alumnos que requieren ayuda.
Por otra parte, nuestro país le asegura la educación a cada uno de los niños y jóvenes en edad escolar, de esta manera existe la llamada educación normal, que se efectúa en escuelas y liceos y la educación especial que atiende a personas con necesidades educativas especiales, en cinco ámbitos diferentes, estos son:
Discapacidad intelectual
Discapacidad visual
Discapacidad auditiva
Trastorno o déficit motor
Graves alteraciones en la capacidad de relación y comunicación
En este escenario, los ámbitos de acción resultan ser muy diversos en cuanto a características del alumnado, por lo cual, las metodologías y estrategias de enseñanza aprendizaje variarán dependiendo con el grupo en el cual se trabaje.
En el ámbito de la educación especial es fundamental contar con una amplia gama de estrategias metodológicas que permitan llevar el proceso de enseñanza aprendizaje a buen término por las características que presentan los educandos y además porque en muchas ocasiones, aparte de su diagnóstico de base, poseen trastornos asociados a ellos.
En este contexto, la investigación acción es una herramienta que permite un mejoramiento continuo en la labor docente ya que presenta una metodología orientada hacia el cambio educativo y aprender de las consecuencias de este, en otras palabras mejorar el proceso educativo en la práctica, teniendo la posibilidad de enmendar los “errores”, lo cual es fundamental en la educación de niños y jóvenes con algún grado de discapacidad, ya que la metodología que resultó en un educando no necesariamente sirve en otro, e incluso en personas con el mismo diagnóstico y características similares.
En este sentido, la planificación es fundamental para tener claramente estructurado el rumbo del proceso de enseñanza aprendizaje que se debe llevar a cabo con cada educando, en educación especial, en donde cada curso posee un máximo de quince personas, no es extraño encontrarse con que para un mismo sub-sector se realicen cuatro o cinco planificaciones, debido a las diferencias en las capacidades y niveles de aprendizaje, tomando en cuenta que hay quienes aprenden rápidamente y quienes, e incluso, presentan involuciones frecuentes en su proceso educativo.
Es necesario tener presente que la investigación acción no se da de un día para otro, sino que es parte de un proceso en el cual es necesario constituir un grupo de personas con interés en la propuesta, (es fundamental que quienes participen se sientan motivados a hacerlo y su decisión no parta desde una imposición) entre los participantes se debe identificar necesidades, problemas o centros de interés que les permitan interactuar, acto seguido, se realiza un diagnóstico de la situación, lo cual lleva implícitas algunas actividades como formulación del problema, recogida de datos, trabajo de campo, análisis e interpretación de datos, discusión de resultados y conclusiones. Una vez finalizada esta etapa, el grupo debe crear un plan de acción, en el cual se especifique qué es lo que se va a hacer y de qué manera, de esta manera todos trabajan en la misma línea, este plan debe estar críticamente informado para poder mejorar aquello que ya está ocurriendo. El siguiente paso es la acción, es decir poner en marcha lo que se ha planteado, además de poner atención a sus efectos para luego evaluar y reflexionar en torno al trabajo realizado como base para una nueva planificación. Estas acciones se llevan a cabo de manera continua, es una metodología que permite ver la educación desde el prisma de la retroalimentación y reflexión continua, lo cual tiene su punto de partida en la correcta y oportuna toma de decisiones por parte del docente investigador.
Por otra parte, me parece importante destacar que en la etapa de recogida de información, llega a las manos del docente mucho material, a saber: fotografías, grabaciones de audio y video, el investigador puede llevar a cabo entrevistas, encuestas de opinión, entre otras. En este material hay información de los alumnos y no sólo en el ámbito formal estructural de los contenidos, sino también de su vida personal, por lo cual es necesario utilizar estas evidencias con la discreción y asertividad necesarias, cuidando el acceso de terceras personas a la información y la interpretación que podemos hacer de ella, por lo cual es necesario respetar ciertos principios éticos que van más allá de la investigación propiamente tal.
Finalmente, la metodología de la investigación acción en educación resulta ser una herramienta que puede traer muchos beneficios en el proceso de enseñanza aprendizaje y en el desarrollo profesional de quien lo lleva a cabo, sin embargo pienso que el factor tiempo puede resultar ser un obstáculo para su puesta en marcha. Por otra parte, esta metodología de investigación da la posibilidad, de tomar decisiones, lo cual resulta ser fundamental para la aplicación de acciones que mejoren su quehacer en el aula, ya que aquello, desde mi punto de vista, es una de las características que debe poseer un buen profesional.
Bibliografía:
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Colas, M. (1994) La investigación acción: investigación educativa. Sevilla: Alfar.
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Hernández, R. y otros (1997). Metodología de la investigación. Naucapan de Juárez: McGraw-Hill.
Morris, D. (1995). El mono desnudo. Barcelona: Plaza y Janes Editores, S.A.
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