Son como gotas de agua que caen en una planta sofocada por el sol regalando dulzura, risas, reflexiones y amor, entre tantas otras cosas.
A veces se tornan un tanto peligrosos, sobretodo en lo relativo a su percepción en bruto, no amaestrada, por consiguiente, intuitiva y mágica, dicho en otras palabras, no existe detalle que pueda escabullirse de su inmensa capacidad de amor.
Poseen una capacidad de asombro sorprendente, ojos brillantes y mente despejada que, de una u otra manera, les permite ser espontáneos, alegres, místicos, como ángeles que aparecen en medio de una jauría de adultos...son una fuente inagotable de paz.
Cuando no están, su ausencia se respira en el aire ya que son capaces de llenar cualquier espacio, por inmenso que éste sea, entre palabras y silencios, preguntas y respuestas sinceras, la simplicidad de la vida misma y una sed de conocer que resulta ser inagotable...
Los niños, seres suceptibles de ser amados. Maestros por excelencia.
qué definición! bella, sencilla y tuya.
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