Las dificultades escolares en el aprendizaje, representan un problema frecuente para muchos educadores, padres y alumnos (as), ya que estos últimos no logran el rendimiento esperado, lo cual implica que muchas de las expectativas puestas sobre él (ella) no se cumplen, por una parte y, por otra, afecta su autoestima positiva al ver que su proceso de enseñanza aprendizaje es dispar en relación con sus compañeros de curso. En este contexto, muchas familias deciden recurrir a la ayuda de variados especialistas con la esperanza de que serán ellos los que logren solucionar todos los problemas que lo aquejan.
Como consecuencia de lo anteriormente expuesto, las escuelas han debido ampliar la gama de recursos humanos con el fin de crear un grupo multidisciplinario que brinden una atención integral a aquellas personas que presenten dificultades en el aprendizaje y/o socioculturales y emocionales, entre otros. Sin embargo, este esfuerzo resulta ser insuficiente, ya que no en todos los centros educacionales se cuenta con los profesionales necesarios para brindar una atención efectiva a los alumnos con necesidades educativas especiales.
En el desarrollo de este ensayo se explicará qué son las necesidades educativas especiales y las dificultades del aprendizaje escolar, cuáles son sus causas y de qué manera se puede brindar una atención que potencie a las personas que las poseen.
El término necesidades educativas especiales, según expresa Godoy (2004), hace alusión a niños, jóvenes y adultos que requieren una atención educativa especial en su proceso de enseñanza aprendizaje, en alguno de los siguientes ámbitos, a saber:
• Utilización de medios especiales para acceder al currículo como equipamientos adaptados, modificación de espacios físicos o recursos de enseñanza aprendizaje especializados.
• Modificación o adaptación del currículo.
• Atención personalizada al clima emocional en el cual se lleve a cabo el proceso de enseñanza aprendizaje.
Es fundamental que las necesidades educativas especiales sean tomadas en cuenta si es que el sistema educacional quiere poner de relieve el respeto a la diversidad y garantizar una educación inclusiva, con un espacio para cada uno de los actores protagónicos… los educandos, lo cual incluye, a su vez, tener presente que dentro de las necesidades educativas especiales existen quienes presentan dificultades en el aprendizaje, ya que no es suficiente constatar que hay alumnos con bajo rendimiento escolar, en este sentido Bravo (2002) asevera que no basta sólo con diagnosticar un “trastorno específico”, sino que esta realidad es inseparable del contexto aula en la cual se presentan, pese a que existen excepciones diagnósticas que escapan a este espacio físico en el cual se lleva a cabo el proceso de enseñanza aprendizaje. En este contexto cabe mencionar que el autor distingue dos grandes tendencias para las dificultades de aprendizaje, a saber: el enfoque clínico (define el concepto y permite la diferenciación de otras alteración que también pueden interferir en el rendimiento académico de un niño, sin embargo, este enfoque tendió a clasificar a todos los educandos como casos clínicos que debían ser atendidos fuera del aula, lo cual implica una segregación frente a los pares del aula) y el abocado a subsanar deficiencias en el sistema escolar (en cuanto a la formación y calidad de los docentes, métodos de enseñanza, equipamiento de las escuelas, entre otras).
En este ámbito, es oportuno considerar la definición a la que alude el autor (Heward, 2004, p.140) cuando cita que “la discapacidad específica del aprendizaje se refiere a un trastorno de uno o más de los procesos psicológicos básicos que intervienen en la comprensión o el uso del lenguaje hablado o escrito, y que puede manifestarse por una capacidad imperfecta para escuchar, pensar, hablar, leer, escribir, para la ortografía o los cálculos aritméticos. Este término incluye trastornos como las minusvalías perceptivas, las lesiones cerebrales, los trastornos cerebrales mínimos, la dislexia y la afasia del desarrollo. No incluye a los niños con problemas que derivan principalmente de discapacidades visuales, auditivas o motoras, del retraso mental o de desventajas ambientales, culturales o económicas. (Oficina de Educación de los EEUU, 1977b, p. 65083).”
Es necesario destacar que existe un grupo de alumnos que posee dificultades para seguir el ritmo promedio de sus pares, según manifiesta Bravo (2002), sin embargo no poseen trastornos del aprendizaje, discapacidad intelectual ni alteraciones en su desarrollo, sin embargo poseen un ritmo de aprendizaje más lento que el resto de sus compañeros, muchos de ellos realizan lentamente sus tareas y las concluyen de la misma manera, lo cual los lleva a que, pese a tener la capacidad de lograr el objetivo propuesto por el docente, son mal evaluados, muchas veces, porque no les alcanza el tiempo para desarrollar sus pruebas o trabajos, estos niños (as) son tildados equivocadamente de “limítrofes”.
En las escuelas municipalizadas y particulares subvencionadas, el número de alumnos es alto, lo cual dificulta el trabajo de los docentes sin pensar en que existen niños que requieren un apoyo especial. Si a lo anterior le sumamos que debe prestar una atención individualizada a algunos educandos y así respetar la diversidad de sus requerimientos personales y, suponiendo que existe un proyecto de integración, por consiguiente una ayuda anexa, no resulta impensable que esto no resulta ser suficiente si nos basamos en el cumplimiento de uno de los pilares fundamentales de la Reforma Educacional chilena, me refiero a la calidad.
En gran parte de los casos de trastornos del aprendizaje, se desconocen sus causas exactas, según mi experiencia, los especialistas no diagnostican hasta después de los ocho años de edad y si es que la causa es prácticamente obvia, pese a esto, se han propuesto, según señala Heward (2004) tres categorías principales, a saber:
• Las lesiones cerebrales: Estas se deben a lesiones acaecidas antes del nacimiento, durante o después del mismo y representan el 20% de los casos de trastornos del aprendizaje.
• Las alteraciones bioquímicas: Son desequilibrios bioquímicos, ante los cuales hay variadas hipótesis de probables causales, entre otras, las dietas alimenticias, los aromatizantes sintéticos.
• Los factores ambientales: Que se resumen en tres tipos que se relacionan con los trastornos del aprendizaje, a saber: las alteraciones emocionales, la falta de motivación y una educación insuficiente.
En cuanto a las estrategias de intervención, estas resultan ser múltiples y muy variadas, ya que las dificultades de aprendizaje poseen diversas causas, por lo cual existe una multiplicidad de factores que intervienen en el rendimiento escolar de un alumno (a) que las presente.
Según manifiesta Bravo (2002), el primer nivel de intervención debe ser enfocado en el niño que fracasa en el proceso de enseñanza aprendizaje una y otra vez al no poder lograr las los objetivos que les son propuestos. En segundo lugar, se encuentra la escuela con las características que la conforman como institución educativa, luego el ambiente familiar del cual provienen los niños y que proporciona las vivencias e interacciones que son propias de cada núcleo y, finalmente, la subcultura en la cual se encuentra inmersa su familia y colegio.
Lo expresado recientemente, surge ya que el mundo de niño se mueve, fundamentalmente, entre la escuela y su núcleo familiar, por lo cual las influencias que recibe en el ámbito psicológico y sociológico son suceptibles de ser modificadas a través de la asimilación y transformación conductual y cognitiva.
La intervención, según expresa Bravo (2002) se traduce en un trabajo de:
• Diagnóstico: Es un proceso que se lleva a cabo por un grupo multidisciplinario de profesionales, quienes intentaran determinar las causas de las dificultades de aprendizaje.
• Prevención: Se basa en una “anticipación” en relación con las posibles dificultades que pudiesen surgir en el proceso de enseñanza aprendizaje.
• Rehabilitación: Está dirigida a cambiar las funciones psicológicas que se encuentren con déficit y propender a la integración del niño (a) al sistema educacional común.
Existen variadas teorías para dar una respuesta a las causas de los trastornos del aprendizaje dependiendo del autor al cual se cite, sin embargo luego de revisar las visiones expuestas en los apuntes referentes al capítulo II y consultar diversas fuentes, llego a la conclusión de que cada una posee valor en sí misma, e incluso algunas se pueden complementar con otras.
Más allá de las teorías y volviendo al tema de la docencia, en la práctica nos encontramos con que en nuestro país, el 73% de los docentes son mujeres y la edad promedio es de 48,2 años, a la mayoría de los profesores les gusta su trabajo y sólo el 23% cambiaría su decisión si pudiese elegir de nuevo, los profesores representan al grupo de profesionales que más se perfecciona a nivel nacional, sin embargo muy pocos han realizado post-títulos y menos aun, logran obtener el grado de magíster y doctorado, sólo el 19% de los profesores municipalizados declara tener suficiente tiempo para preparar clases, el 24% para preocuparse de los alumnos que requieren ayuda, según manifiesta Bravo (2005). Según lo anteriormente expuesto, hay cifras preocupantes como lo es la falta de tiempo de preparación de clases, la vocación, la carencia de perfeccionamiento, entre otras. En este contexto, ¿se podrá poner atención a las necesidades educativas individuales?. Probablemente en un colegio particular pagado sí, ya que cuenta con un grupo multidisciplinario de profesionales, pero, ¿y el resto de los colegios y escuelas de nuestro país?.
Un alumno con dificultades en el aprendizaje, requiere de una atención personalizada, planificada y evaluada según sus necesidades individuales, necesita un docente preparado, con una actitud positiva frente a la educación, innovador, paciente, motivador, que retroalimente constantemente, respetoso, que cree un clima positivo en el aula; en este escenario, es necesario recordar que en el año 1994 se promulga la ley 19.284, cuyo “objetivo es establecer la forma y condiciones que permitan obtener la plena integración de las personas con discapacidad en la sociedad y velar por el pleno ejercicio de la Constitución y las leyes vigentes para todas las personas.” Por lo cual, resulta ser anticonstitucional que los alumnos con capacidades diferentes no tengan una educación eficiente.
Probablemente, la visión que se presenta a cerca de la realidad actual de la educación sea parezca un tanto crítica, sin embargo mi experiencia en escuelas de educación especial y en educación superior, me lleva a la conclusión de que aún queda un largo camino por recorrer si queremos brindar una atención de calidad a nuestros alumnos, sobretodo en cuanto a los profesionales relacionados con esta área.
Bibliografía:
• Bravo, D. y otros (2005). Encuesta longitudinal de docentes 2005. Departamento de economía. Universidad de Chile.
• Bravo, L. (2002). Psicología de las dificultades de aprendizaje escolar. Santiago: Editorial Universitaria.
• Castanedo, C. (2001). Bases psicopedagógicas de la educación especial: evaluación e intervención. Madrid: Editorial CCS.
• Godoy, M., Meza, M., Salazar, A. (2004). Programa de Educación Especial. Ministerio de Educación. Santiago.
• Heward, W. (2004). Niños excepcionales: Una introducción a la educación especial. Madrid: Pearson Educación S.A.
• Santiago. Ministerio de Educación. (2005). Nueva perspectiva y visión de la educación especial.
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