La educación escolar es una tarea que engloba al ser humano en su totalidad, desde este punto de vista es importante tener presente que no basta con desarrollar los objetivos verticales de cada una de las materias que dictan los marcos curriculares, sino también los objetivos transversales que en una institución deben ser acordados, entre los educadores, con el fin de formar de una manera integral. A este respecto es fundamental tener en vista la importancia de respetar cada uno de los acuerdos tomados en los consejos de profesores, seguir los conductos regulares y velar por el cumplimiento de las reglas existentes en una escuela con el fin de convivir de una manera positiva.
En este contexto, ¿qué sucede cuando en un establecimiento educacional no existen normativas o estas no son respetadas?. En primer término, el alumnado no sabe a qué atenerse y su comportamiento se basa en el criterio personal, lo cual resulta ser una irresponsabilidad y una falta del grave en el cumplimiento de los deberes de los educadores y jefaturas. Para salvaguardar esta situación, es necesario que cada normativa sea conocida y respetada por cada uno de los integrantes de la comunidad educacional, del mismo modo que las sanciones correspondientes ante el incumplimiento de las mismas.
La escuela en conjunto con la familia son instituciones que cimientan las bases para aprender comportamientos adecuados dentro de la sociedad, por ende, si en estas instancias no existen normativas dispuestas para ser cumplidas, ¿por qué alguien debiera saber comportarse socialmente?. Cada acto debe tener una consecuencia y la toma de conciencia de aquello reviste uno de los objetivos transversales que debiera estar presente como condición sine qua non en cada uno de los establecimientos educacionales existentes.
Desgraciadamente, los establecimientos educacionales, en muchas oportunidades, están más preocupados de conservar matrículas que educar de manera integral y ante esta realidad, suelen tranzar sus normativas, las cuales terminan convirtiéndose en relativas, dependiéndo de si los apoderados están de acuerdo o no con ellas.
Hace falta tomarse en serio la educación, probablemente, ese es uno de los grandes problemas de hoy...
jueves, 26 de mayo de 2011
jueves, 28 de abril de 2011
Factores protectores y amenazas para el desarrollo armónico de los niños.
Con el paso de los años, nuestra sociedad ha ido transformándose en los diversos ámbitos que la conforman, la visión del ser humano ha ido evolucionando, los niños dejaron de ser pequeños adultos y en el presente, tienen la posibilidad de desarrollarse según la etapa del ciclo vital que les corresponde. Sin embargo, lo anteriormente expresado es parte del deber ser, ya que muchas veces nos enfrentamos a situaciones en que los niños ven vulnerados sus derechos, lo cual depende de los factores protectores o de las amenazas que pueden existir en torno a su potencial desarrollo armónico e integral.
En este sentido, el factor protector por excelencia es la familia, por lo que ésta debe procurar desarrollar relaciones cálidas y estrechas con sus hijos e hijas, con normas y límites claros y consistentes que generen estabilidad y cohesión familiar, promoviendo educación y amor. Por consiguiente, los primeros meses de vida son fundamentales, ya que, según expresa Chokler (1994), es en esta etapa donde el bebé conforma su “seguridad básica”, la cual se sustenta en los cuidados primarios, tanto en lo relativo a sus necesidades básicas de sobrevivencia como al afecto recibido, característica que lo acompañará durante toda su vida. A su vez, es fundamental que los padres tomen acuerdos y decidan, ya que según expresa Lagford y otro (2010), en cada núcleo debe existir un proyecto familiar que se sitúe sobre la base de la consecuencia (sentir, pensar y hacer), coherencia (mantener una relación entre los actos que realizamos y los objetivos que queremos lograr), consistencia (claridad en el accionar sin flaquear), conciencia (de lo que pensamos, sentimos y hacemos) y convicción (fuerza que surge del corazón para seguir creyendo pese a las adversidades). En contraposición con lo recientemente expuesto, si la familia es disfuncional, está inserta en un ambiente deprivado, se cometen excesos como el consumo de alcohol y drogas, los padres son abusadores (física o sicológicamente) o si los niños sufren carencias en sus necesidades básicas, la familia resultaría ser una amenaza para el desarrollo armónico de un niño (a).
La escuela es otro factor protector en el que los educandos acceden para recibir educación integral, basada en la reforma educacional chilena, cuyos pilares son la equidad y la igualdad, en este contexto, los alumnos reciben diversos beneficios, a saber: alimentación, útiles escolares, atención médica, entre otros. El recurso humano a cargo de la atención de los educandos está conformado por un grupo multidisciplinario de personas preparadas para este fin (técnicos en educación, profesores, psicólogos, entre otros, dependiendo del establecimiento educacional). Los docentes no sólo deben ocuparse de entregar contenidos objetivos a los alumnos (as), sino que también pueden encargarse de desarrollar sus emociones, según expresa Céspedes (2008), los requisitos que un profesor debe tener para llevar a cabo una educación de emociones efectiva, son similares a las de una familia. A esto se suma poseer vocación por el trabajo que ejerce.
Los antecedentes de salud también pueden jugar a favor o en contra del desarrollo de un niño (a), según expresa Condemarín y otros (2003), si es que hay historial de cuidados desde la edad temprana, como el registro de vacunas, enfermedades infecciosas, sensoriales, broncopulmonares, cardíacas, entre otras, antecedentes neuropsiquiátricos del niño (a) o su familia. En este contexto, una persona con buena salud tendrá mejores posibilidades de desarrollarse armónicamente, en contraposición con otro que sufre o ha padecido de enfermedades, sobretodo si es que éstas han dejado secuelas.
En definitiva, las variables que influyen en el desarrollo armónico de un niño (a) son múltiples y pueden constituirse como amenaza o factor protector, dependiendo de los adultos responsables que se encuentren a su cuidado, quienes serán, finalmente, los encargados de tomar las decisiones que van a afectarlos directa o indirectamente.
Bibliografía:
• Céspedes, Amanda (2008). Educar las emociones. Educar para la vida. Santiago: Ediciones B Chile S.A.
• Chokler, Myrtha (1994). Los organizadores del desarrollo psicomotor. Buenos Aires: Ediciones Cinco.
• Condemarín, Mabel y otros (2003). Madurez escolar. Santiago: Editorial Andrés Bello.
• Langford, S. Opazo, P. (2010). De regreso a la armonía. Santiago: MN Editorial Limitada.
• Ministerio de Educación (1998). La Reforma en marcha: buena educación para todos.
En este sentido, el factor protector por excelencia es la familia, por lo que ésta debe procurar desarrollar relaciones cálidas y estrechas con sus hijos e hijas, con normas y límites claros y consistentes que generen estabilidad y cohesión familiar, promoviendo educación y amor. Por consiguiente, los primeros meses de vida son fundamentales, ya que, según expresa Chokler (1994), es en esta etapa donde el bebé conforma su “seguridad básica”, la cual se sustenta en los cuidados primarios, tanto en lo relativo a sus necesidades básicas de sobrevivencia como al afecto recibido, característica que lo acompañará durante toda su vida. A su vez, es fundamental que los padres tomen acuerdos y decidan, ya que según expresa Lagford y otro (2010), en cada núcleo debe existir un proyecto familiar que se sitúe sobre la base de la consecuencia (sentir, pensar y hacer), coherencia (mantener una relación entre los actos que realizamos y los objetivos que queremos lograr), consistencia (claridad en el accionar sin flaquear), conciencia (de lo que pensamos, sentimos y hacemos) y convicción (fuerza que surge del corazón para seguir creyendo pese a las adversidades). En contraposición con lo recientemente expuesto, si la familia es disfuncional, está inserta en un ambiente deprivado, se cometen excesos como el consumo de alcohol y drogas, los padres son abusadores (física o sicológicamente) o si los niños sufren carencias en sus necesidades básicas, la familia resultaría ser una amenaza para el desarrollo armónico de un niño (a).
La escuela es otro factor protector en el que los educandos acceden para recibir educación integral, basada en la reforma educacional chilena, cuyos pilares son la equidad y la igualdad, en este contexto, los alumnos reciben diversos beneficios, a saber: alimentación, útiles escolares, atención médica, entre otros. El recurso humano a cargo de la atención de los educandos está conformado por un grupo multidisciplinario de personas preparadas para este fin (técnicos en educación, profesores, psicólogos, entre otros, dependiendo del establecimiento educacional). Los docentes no sólo deben ocuparse de entregar contenidos objetivos a los alumnos (as), sino que también pueden encargarse de desarrollar sus emociones, según expresa Céspedes (2008), los requisitos que un profesor debe tener para llevar a cabo una educación de emociones efectiva, son similares a las de una familia. A esto se suma poseer vocación por el trabajo que ejerce.
Los antecedentes de salud también pueden jugar a favor o en contra del desarrollo de un niño (a), según expresa Condemarín y otros (2003), si es que hay historial de cuidados desde la edad temprana, como el registro de vacunas, enfermedades infecciosas, sensoriales, broncopulmonares, cardíacas, entre otras, antecedentes neuropsiquiátricos del niño (a) o su familia. En este contexto, una persona con buena salud tendrá mejores posibilidades de desarrollarse armónicamente, en contraposición con otro que sufre o ha padecido de enfermedades, sobretodo si es que éstas han dejado secuelas.
En definitiva, las variables que influyen en el desarrollo armónico de un niño (a) son múltiples y pueden constituirse como amenaza o factor protector, dependiendo de los adultos responsables que se encuentren a su cuidado, quienes serán, finalmente, los encargados de tomar las decisiones que van a afectarlos directa o indirectamente.
Bibliografía:
• Céspedes, Amanda (2008). Educar las emociones. Educar para la vida. Santiago: Ediciones B Chile S.A.
• Chokler, Myrtha (1994). Los organizadores del desarrollo psicomotor. Buenos Aires: Ediciones Cinco.
• Condemarín, Mabel y otros (2003). Madurez escolar. Santiago: Editorial Andrés Bello.
• Langford, S. Opazo, P. (2010). De regreso a la armonía. Santiago: MN Editorial Limitada.
• Ministerio de Educación (1998). La Reforma en marcha: buena educación para todos.
Familia sana: base del desarrollo armónico de los niños.
La familia resulta ser una institución fundamental dentro de la sociedad, en la cual cada uno de sus integrantes es importante, ya que se constituye como una pieza clave, única e irrepetible, digna de dar y recibir afecto, confianza y contención, propiciando de esta manera la formación de personas integrales y sanas, aptas para integrarse en el mundo social de una forma positiva. En este contexto, cabe hacer una distinción entre familia nuclear (padres y sus hijos) y familia extensa (padres, hijos, abuelos, tíos, entre otros).
Si bien es cierto, la familia extensa juega un papel destacado, sobretodo en lo que al desarrollo de la inteligencia emocional se refiere, es fundamental que los roles se encuentren bien definidos. Concordando con Langford y Opazo (2010), los padres deben ser la primera autoridad para los hijos, son ellos quienes, previo acuerdo, proporcionan las directrices que rigen el funcionamiento armónico dentro de la familia, dando las pautas a seguir y dejando en claro que el amor y la confianza son la base de la estructura familiar, lo cual implica que los padres confían en las capacidades de los hijos y, a su vez, los hijos confían en sus padres y en las buenas decisiones que van a tomar, basados en que son precisamente ellos quienes más los quieren y jamás tomarían una decisión a conciencia con el fin de dañarlos (padre y madre, poseen igual jerarquía en la toma de decisiones). Por consiguiente, la autoridad de los padres es fundamental, ya que se constituye como un ente facilitador en la educación, en este sentido, la existencia de roles y responsabilidades claras para cada uno de los integrantes del núcleo familiar debe definirse, a modo de normativas, con el fin de lograr resultados óptimos.
En este contexto, resulta interesante agregar que la familia es la primera entidad en la que las personas aprenden a comunicarse, lo cual va a repercutir en las futuras relaciones interpersonales que se establezcan, por lo cual, una comunicación efectiva y eficiente es un ingrediente que no puede faltar en una educación de calidad, en palabras de Lyford y otros (2006), la comunicación entre padres e hijos, se debe caracterizar por saber escuchar, atender a los mensajes corporales de nuestro interlocutor, comprender y expresar sentimientos, hablar de manera clara y precisa, para no inducir a errores, evitar discusiones y realizar refuerzos positivos.
De esta manera, los niños (as) se encuentran en buen pie para integrarse a la sociedad, nutridos con valores socialmente aceptables y con la capacidad de “discernir entre lo correcto y lo incorrecto”, según expresa Céspedes (2008), lo cual resulta ser una condición básica para el desarrollo de la inteligencia emocional, tan necesaria para estar y sentirse bien consigo mismo y entablar relaciones positivas con los demás.
Lo anteriormente expuesto representa el contexto familiar ideal para que un niño (a) crezca e inicie su formación, sin embargo esto no siempre ocurre, por lo cual la escuela juega un rol educativo tanto para padres y apoderados como para los educandos que acoge en sus aulas. En este sentido los educadores (profesores, técnicos, psicólogos, terapeutas ocupacionales, fonoaudiólogos, entre otros) deben mantener una comunicación eficiente para poder actuar coordinadamente en pro de una educación de calidad, donde se triangule la relación padre/apoderado, alumno (a) y escuela, haciendo uso de cada una de las instancias educativas a modo de herramientas para conseguir el fin esperado. Sin embargo, muchas veces el rol de la escuela y, específicamente, el de los profesores se ve en desmedro, debido, entre otros factores, a que pareciera que los padres consideran que pueden y deben decidir sobre el trabajo del docente, en este contexto, la participación de los padres es muy importante, pero se debe contener dentro de un marco que no interfiera en el quehacer docente, ya que este tipo de comportamiento termina por desautorizar a los profesores, lo cual repercute negativamente en la triangulación antes mencionada.
La escuela y la familia pueden llegar a ser una alianza productiva pero para que ello ocurra, ambos estamentos deben establecer una relación positiva, basada en el mutuo apoyo, teniendo como objetivo la educación del niño (a).
Bibliografía:
• Céspedes, Amanda (2008). Educar las emociones. Educar para la vida. Santiago: Ediciones B Chile S.A.
• Céspedes, Amanda (2008). Niños con pataleta, adolescentes desafiantes. Santiago: Editorial Vergara.
• Langford, S. Opazo, P. (2010). De regreso a la armonía. Santiago: MN Editorial Limitada.
• Lyford-Pike, A. Ciompi, M. Soler, M. (2006). Hijos con personalidad…raíces y alas. Santiago: Ediciones Universidad Católica de Chile.
Si bien es cierto, la familia extensa juega un papel destacado, sobretodo en lo que al desarrollo de la inteligencia emocional se refiere, es fundamental que los roles se encuentren bien definidos. Concordando con Langford y Opazo (2010), los padres deben ser la primera autoridad para los hijos, son ellos quienes, previo acuerdo, proporcionan las directrices que rigen el funcionamiento armónico dentro de la familia, dando las pautas a seguir y dejando en claro que el amor y la confianza son la base de la estructura familiar, lo cual implica que los padres confían en las capacidades de los hijos y, a su vez, los hijos confían en sus padres y en las buenas decisiones que van a tomar, basados en que son precisamente ellos quienes más los quieren y jamás tomarían una decisión a conciencia con el fin de dañarlos (padre y madre, poseen igual jerarquía en la toma de decisiones). Por consiguiente, la autoridad de los padres es fundamental, ya que se constituye como un ente facilitador en la educación, en este sentido, la existencia de roles y responsabilidades claras para cada uno de los integrantes del núcleo familiar debe definirse, a modo de normativas, con el fin de lograr resultados óptimos.
En este contexto, resulta interesante agregar que la familia es la primera entidad en la que las personas aprenden a comunicarse, lo cual va a repercutir en las futuras relaciones interpersonales que se establezcan, por lo cual, una comunicación efectiva y eficiente es un ingrediente que no puede faltar en una educación de calidad, en palabras de Lyford y otros (2006), la comunicación entre padres e hijos, se debe caracterizar por saber escuchar, atender a los mensajes corporales de nuestro interlocutor, comprender y expresar sentimientos, hablar de manera clara y precisa, para no inducir a errores, evitar discusiones y realizar refuerzos positivos.
De esta manera, los niños (as) se encuentran en buen pie para integrarse a la sociedad, nutridos con valores socialmente aceptables y con la capacidad de “discernir entre lo correcto y lo incorrecto”, según expresa Céspedes (2008), lo cual resulta ser una condición básica para el desarrollo de la inteligencia emocional, tan necesaria para estar y sentirse bien consigo mismo y entablar relaciones positivas con los demás.
Lo anteriormente expuesto representa el contexto familiar ideal para que un niño (a) crezca e inicie su formación, sin embargo esto no siempre ocurre, por lo cual la escuela juega un rol educativo tanto para padres y apoderados como para los educandos que acoge en sus aulas. En este sentido los educadores (profesores, técnicos, psicólogos, terapeutas ocupacionales, fonoaudiólogos, entre otros) deben mantener una comunicación eficiente para poder actuar coordinadamente en pro de una educación de calidad, donde se triangule la relación padre/apoderado, alumno (a) y escuela, haciendo uso de cada una de las instancias educativas a modo de herramientas para conseguir el fin esperado. Sin embargo, muchas veces el rol de la escuela y, específicamente, el de los profesores se ve en desmedro, debido, entre otros factores, a que pareciera que los padres consideran que pueden y deben decidir sobre el trabajo del docente, en este contexto, la participación de los padres es muy importante, pero se debe contener dentro de un marco que no interfiera en el quehacer docente, ya que este tipo de comportamiento termina por desautorizar a los profesores, lo cual repercute negativamente en la triangulación antes mencionada.
La escuela y la familia pueden llegar a ser una alianza productiva pero para que ello ocurra, ambos estamentos deben establecer una relación positiva, basada en el mutuo apoyo, teniendo como objetivo la educación del niño (a).
Bibliografía:
• Céspedes, Amanda (2008). Educar las emociones. Educar para la vida. Santiago: Ediciones B Chile S.A.
• Céspedes, Amanda (2008). Niños con pataleta, adolescentes desafiantes. Santiago: Editorial Vergara.
• Langford, S. Opazo, P. (2010). De regreso a la armonía. Santiago: MN Editorial Limitada.
• Lyford-Pike, A. Ciompi, M. Soler, M. (2006). Hijos con personalidad…raíces y alas. Santiago: Ediciones Universidad Católica de Chile.
miércoles, 27 de abril de 2011
Los niños: definición.
Son como gotas de agua que caen en una planta sofocada por el sol regalando dulzura, risas, reflexiones y amor, entre tantas otras cosas.
A veces se tornan un tanto peligrosos, sobretodo en lo relativo a su percepción en bruto, no amaestrada, por consiguiente, intuitiva y mágica, dicho en otras palabras, no existe detalle que pueda escabullirse de su inmensa capacidad de amor.
Poseen una capacidad de asombro sorprendente, ojos brillantes y mente despejada que, de una u otra manera, les permite ser espontáneos, alegres, místicos, como ángeles que aparecen en medio de una jauría de adultos...son una fuente inagotable de paz.
Cuando no están, su ausencia se respira en el aire ya que son capaces de llenar cualquier espacio, por inmenso que éste sea, entre palabras y silencios, preguntas y respuestas sinceras, la simplicidad de la vida misma y una sed de conocer que resulta ser inagotable...
Los niños, seres suceptibles de ser amados. Maestros por excelencia.
A veces se tornan un tanto peligrosos, sobretodo en lo relativo a su percepción en bruto, no amaestrada, por consiguiente, intuitiva y mágica, dicho en otras palabras, no existe detalle que pueda escabullirse de su inmensa capacidad de amor.
Poseen una capacidad de asombro sorprendente, ojos brillantes y mente despejada que, de una u otra manera, les permite ser espontáneos, alegres, místicos, como ángeles que aparecen en medio de una jauría de adultos...son una fuente inagotable de paz.
Cuando no están, su ausencia se respira en el aire ya que son capaces de llenar cualquier espacio, por inmenso que éste sea, entre palabras y silencios, preguntas y respuestas sinceras, la simplicidad de la vida misma y una sed de conocer que resulta ser inagotable...
Los niños, seres suceptibles de ser amados. Maestros por excelencia.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
¿Qué importancia tiene la ciencia psicológica para el estudio del desarrollo infanto-juvenil y qué procedimientos éticos se deben cautelar?
Desde que el ser humano nace (cabe destacar que dentro del mundo animal, el hombre es el ser más desprotegido de todos al momento de nacer, es decir, si se deja sólo muere) comienza a explorar de una manera natural, alejado de toda norma, en tanto va creciendo descubre cosas y deja de cometer errores que surgían de su inexperiencia, en la medida en que el tiempo transcurre, este va experimentando cambios que llevan consigo aprendizaje formal y no formal, lo cual va desde las tradiciones familiares, hasta las materias que incluye cada uno de los sub-sectores del lugar en el que estudia y que se ve influida por su grupo de amigos, estrato social, lugar de residencia, entre otras.
La ciencia nos permite aprender en un contexto de solidez, con fundamento, da la posibilidad de “describir, predecir y explicar los hechos”, con lo cual podemos saber y es aquello lo que nos lleva a comprender las cosas y situaciones del diario acontecer. La psicología es una ciencia que se ocupa de la conducta humana, de qué manera funciona y cómo es que el individuo se relaciona con el medio que la rodea, lo cual posee una importancia fundamental si es que aceptamos ser seres sociales que necesitamos de otros para vivir. Al estar con otros es necesario relacionarse y en la medida que las relaciones interpersonales sean positivas, la vida también lo será, trayendo consigo bienestar.
La psicología infanto-juvenil es fundamental como herramienta para desarrollar habilidades y comportamientos socialmente aceptables que en ocasiones no se encuentran presentes o están en estadio de inmadurez. Muchas veces observamos niños y jóvenes indiferentes, con actitudes totalmente fuera de las normas establecidas, lo cual provoca que padres, profesores y demás adultos responsables se queden sin posibilidad de acción ante esta situación, por una parte y, por la otra, nos encontramos con un niño-adolescente que sufre, que se siente estresado ante su imposibilidad de relacionarse de manera positiva y ajustada a las situaciones requeridas, dada su etapa de desarrollo, e incapacitado para encontrar herramientas que lo lleven a solucionar su problema con el fin de sentirse poder sentirse bien.
La ciencia de la psicología otorga estas herramientas a los niños y jóvenes afectados -y a su entorno- brindando la posibilidad cierta de atender seriamente sus emociones, dando un espacio para comprender y atender las alteraciones en su comportamiento.
Cuando un niño o adolescente vivencia una terapia, su mundo queda al descubierto frente al terapeuta, lo cual implica que éste debe poseer estrictas normas éticas que protejan la intimidad de su paciente, en este sentido, el colegio de psicólogos de Chile, posee un “código de ética profesional”, el cual presenta como puntos fundamentales el respeto por los derechos y la dignidad de las personas, la competencia, el compromiso profesional y científico, la integridad, la independencia y la responsabilidad social. En este sentido, los límites de acción del código de ética, van referidos al quehacer profesional, pudiendo no ser aplicado en la vida personal de un profesional de esta área.
Existen muchas causas por las cuales nos podemos encontrar con los llamados “niños difíciles”, a mi juicio, lo importante es no estigmatizarlos, sino brindarles las herramientas necesarias para que puedan enfocar su energía y desarrollarse como personas felices y plenas.
La ciencia nos permite aprender en un contexto de solidez, con fundamento, da la posibilidad de “describir, predecir y explicar los hechos”, con lo cual podemos saber y es aquello lo que nos lleva a comprender las cosas y situaciones del diario acontecer. La psicología es una ciencia que se ocupa de la conducta humana, de qué manera funciona y cómo es que el individuo se relaciona con el medio que la rodea, lo cual posee una importancia fundamental si es que aceptamos ser seres sociales que necesitamos de otros para vivir. Al estar con otros es necesario relacionarse y en la medida que las relaciones interpersonales sean positivas, la vida también lo será, trayendo consigo bienestar.
La psicología infanto-juvenil es fundamental como herramienta para desarrollar habilidades y comportamientos socialmente aceptables que en ocasiones no se encuentran presentes o están en estadio de inmadurez. Muchas veces observamos niños y jóvenes indiferentes, con actitudes totalmente fuera de las normas establecidas, lo cual provoca que padres, profesores y demás adultos responsables se queden sin posibilidad de acción ante esta situación, por una parte y, por la otra, nos encontramos con un niño-adolescente que sufre, que se siente estresado ante su imposibilidad de relacionarse de manera positiva y ajustada a las situaciones requeridas, dada su etapa de desarrollo, e incapacitado para encontrar herramientas que lo lleven a solucionar su problema con el fin de sentirse poder sentirse bien.
La ciencia de la psicología otorga estas herramientas a los niños y jóvenes afectados -y a su entorno- brindando la posibilidad cierta de atender seriamente sus emociones, dando un espacio para comprender y atender las alteraciones en su comportamiento.
Cuando un niño o adolescente vivencia una terapia, su mundo queda al descubierto frente al terapeuta, lo cual implica que éste debe poseer estrictas normas éticas que protejan la intimidad de su paciente, en este sentido, el colegio de psicólogos de Chile, posee un “código de ética profesional”, el cual presenta como puntos fundamentales el respeto por los derechos y la dignidad de las personas, la competencia, el compromiso profesional y científico, la integridad, la independencia y la responsabilidad social. En este sentido, los límites de acción del código de ética, van referidos al quehacer profesional, pudiendo no ser aplicado en la vida personal de un profesional de esta área.
Existen muchas causas por las cuales nos podemos encontrar con los llamados “niños difíciles”, a mi juicio, lo importante es no estigmatizarlos, sino brindarles las herramientas necesarias para que puedan enfocar su energía y desarrollarse como personas felices y plenas.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Necesidades educativas especiales en Chile.
Según la legislación vigente en nuestro país, todos los niños, niñas y jóvenes tienen garantizado su derecho a la educación, sin importar sus orígenes, condición social, raza, religión, entre otras. En este sentido, la oferta educativa va desde escuelas y liceos gratuitos para personas que se encuentran dentro de un rango de normalidad, es decir, no requieren de ayuda adicional para llevar a cabo su proceso de enseñanza aprendizaje de manera efectiva. Por otra parte, nos encontramos con los llamados alumnos con necesidades educativas especiales, los cuales requieren de ayuda suplementaria para lograr llevar a cabo los objetivos propuestos para su aprendizaje, los cuales se pueden enunciar dividiéndose en cinco grupos, a saber:
• Discapacidad visual
• Discapacidad intelectual
• Discapacidad auditiva
• Trastorno o déficit motor
• Graves alteraciones en la capacidad de relación y comunicación
El presente análisis de caso tendrá como tema central a las personas con discapacidad intelectual, quienes hasta antes de la creación del test de Binet (test creado en 1907 y utilizado en la actualidad para medir el coeficiente intelectual de las personas) eran tildados de locos o enfermos que, en muchas oportunidades, internados en centros siquiátricos y, los que no, eran escondidos en los hogares, representando una vergüenza para sus familias. Si bien es cierto esta situación ha ido cambiando favorablemente y, hoy en día, los niños, niñas y jóvenes que presentan este tipo de discapacidad tienen la posibilidad de asistir a centros educacionales (denominadas escuelas especiales) no es menos cierto que su estadía en ellas termina al cumplir los 26 años de edad, según el decreto 87. Pudiendo extenderse dos años más en caso de que la escuela presente un proyecto bajo el decreto 300.
Es importante destacar que la escuela juega un rol fundamental en la vida de estos educandos, ya que no sólo representa un lugar educativo en lo formal, sino que también en lo social y recreativo. Sus redes sociales giran en torno a su permanencia en la escuela y al concluir su paso por esta, se quedan sin actividades en las que ocupar su tiempo libre, en este contexto, no es poco frecuente que caigan en depresiones, se vuelvan apáticos, irritables, sedentarios y su entretención prioritaria sea ver televisión, deteriorándose, de esta manera su calidad de vida. En este sentido, los padres o adultos responsables, se manifiestan preocupados por esta situación que, legalmente no tiene solución, salvo la participación esporádica en proyectos recreativos en los que, Chiledeportes, aporta con recursos destinados al deporte para discapacitados.
Objetivo: Conocer las emociones que experimentan los jóvenes con discapacidad intelectual que se encuentran en el último año de su etapa de escolaridad.
Por las características de los jóvenes sujetos de estudio es necesario adaptar el diseño del instrumento de investigación (en este caso recoge muchas características propias del focus group). En este sentido, se realiza una reunión grupal en donde todos se encuentran sentados en círculo, incluida la profesora que va a aplicar el instrumento y con quien ya se sienten familiarizados, por lo cual podrán responder a las preguntas, que se harán de manera informal, sin inhibiciones. Se adopta esta metodología puesto que resulta ser más fácil para los jóvenes con estas características construir respuestas de manera grupal, muchas veces, se puede pensar que no saben dar contestación a una pregunta, sin embargo, lo que realmente sucede es que no han comprendido de qué se trata el tema, es en este contexto que el trabajo grupal resulta ser más eficaz.
Al inicio de la sesión se realiza una dinámica grupal que les permita interactuar con sus pares de una manera lúdica y entretenida.
Se vuelve a la calma, lo cual puede darse comentando la actividad que se acaba de realizar. Es importante que se logre la participación de la mayoría de los alumnos pero sin que se sientan presionados a responder. Una vez que realizan sus comentarios, comienza el cuestionario:
• ¿les gustó el juego?
• ¿qué fue lo que más les gustó?
• ¿les gustó jugar con sus compañeros?
• ¿cómo lo pasan en la escuela?
• ¿lo pasan mejor en la escuela o en la casa?
• ¿qué hacen en la casa para entretenerse?
• Ustedes saben que este es su último año en la escuela, ¿qué les parece eso?
• ¿qué sienten?
• ¿les gustaría seguir en la escuela?
• ¿por qué?
Dentro del desarrollo de la actividad surgen otras preguntas que apuntan a aportar mayores antecedentes al estudio de caso.
La actividad puede concluir con un collage grupal que represente lo trabajado durante la sesión u otra de similares características, ya sea de manera individual o grupal.
Cabe destacar que este instrumento se puede aplicar a distintas escuelas, siempre y cuando los alumnos participantes pertenezcan al grupo de quienes cursan su último año en la escuela. Es fundamental que sea aplicado por un adulto con el que los educandos se encuentren familiarizados, ya que una de las características que frecuentemente presentan es la reticencia a los extraños.
En relación con la recolección de datos, pienso que la mejor alternativa sería la utilización de una filmadora, sin embargo, por las características del grupo objeto de estudio, habría grandes posibilidades de que perdieran la concentración en la actividad central, en este contexto, una grabadora de voz podría ser de utilidad, ya que no resulta ser un medio audio visual en el que los jóvenes se pueden ver a sí mismos posteriormente. Al mismo tiempo, el uso de lápiz y papel resulta ser un medio que permite tomar apuntes de la conversación, pudiendo dejarse de lado en situaciones en las que se requiera una mirada atenta hacia la persona que está expresando emociones, sentimientos, sensaciones, entre otros.
Es fundamental no perder de vista las características propias del diseño cualitativo, a saber: apertura, flexibilidad, sensibilidad estratégica y referencialidad o no prescriptividad y que, además ayudan al desarrollo de una investigación acorde a las características y a los emergentes propios de los jóvenes a estudiar, en este contexto, es factible que la sesión sea demasiado largo como para llevarla a cabo de una sola vez, lo cual se refleja en el rictus, posturas, entre otros, ante lo cual es importante tener la capacidad de cambiar y redireccionar, modificando, de esta manera, el diseño inicial.
Con respecto al procesamiento de la información, es fundamental crear un sistema de almacenamiento que permita transcribir la información, para posteriormente tener fácil acceso a ella, a este respecto cabe señalar la importancia de la digitación a modo de archivo plano.
El primer paso es organizar los datos obtenidos, luego, se segmenta el conjunto inicial de datos, finalmente se constituyen categorías sintéticas y conceptualizadas.
Al tratarse de grupos reducidos de personas, pienso que la información puede ser tabulada de una manera en la que se tenga un panorama general de las emociones que priman.
En cuanto a la validación del instrumento, opto por someterlo a juicio de expertos, lo cual me ha dado muy buenos resultados, ya que se obtiene una retroalimentación por parte de personas que conocen el tema, generalmente tres personas. Posteriormente, se lleva a cabo una revisión de las acotaciones hechas por los expertos y se le da validez y confiabilidad al instrumento utilizándolo en varios grupos con la misma característica de base, cual es, estar en el último año de escolaridad de educación especial.
Bibliografía:
• Ander-Egg, E. (1995). Técnicas de investigación social. Buenos Aires: Lumen.
• Asti, Armando. (1973) “Metodología de la investigación”. Editorial Kapelusz, S.A., Buenos Aires. Argentina.
• Dybwad, Gunnar. (1969) “Desafío al Retardo Mental”. Editorial Bibliográfica Argentina, Buenos Aires. Argentina.
• García, Pastor; Alvarez, Víctor. (1997) “Orientación vocacional de jóvenes con necesidades especiales. Un programa de transición a la vida adulta”. Editorial EOS; España.
• Gonzalez, M. (1997). Metodología de la investigación social. Madrid: Aguaclara.
• Hammersley y otro (1994). Métodos de investigación. Barcelona: Paidós.
• Hernández, R. y otros (1997). Metodología de la investigación. Naucapan de Juárez: McGraw-Hill.
• Morris, D. (1995). El mono desnudo. Barcelona: Plaza y Janes Editores, S.A.
• Discapacidad visual
• Discapacidad intelectual
• Discapacidad auditiva
• Trastorno o déficit motor
• Graves alteraciones en la capacidad de relación y comunicación
El presente análisis de caso tendrá como tema central a las personas con discapacidad intelectual, quienes hasta antes de la creación del test de Binet (test creado en 1907 y utilizado en la actualidad para medir el coeficiente intelectual de las personas) eran tildados de locos o enfermos que, en muchas oportunidades, internados en centros siquiátricos y, los que no, eran escondidos en los hogares, representando una vergüenza para sus familias. Si bien es cierto esta situación ha ido cambiando favorablemente y, hoy en día, los niños, niñas y jóvenes que presentan este tipo de discapacidad tienen la posibilidad de asistir a centros educacionales (denominadas escuelas especiales) no es menos cierto que su estadía en ellas termina al cumplir los 26 años de edad, según el decreto 87. Pudiendo extenderse dos años más en caso de que la escuela presente un proyecto bajo el decreto 300.
Es importante destacar que la escuela juega un rol fundamental en la vida de estos educandos, ya que no sólo representa un lugar educativo en lo formal, sino que también en lo social y recreativo. Sus redes sociales giran en torno a su permanencia en la escuela y al concluir su paso por esta, se quedan sin actividades en las que ocupar su tiempo libre, en este contexto, no es poco frecuente que caigan en depresiones, se vuelvan apáticos, irritables, sedentarios y su entretención prioritaria sea ver televisión, deteriorándose, de esta manera su calidad de vida. En este sentido, los padres o adultos responsables, se manifiestan preocupados por esta situación que, legalmente no tiene solución, salvo la participación esporádica en proyectos recreativos en los que, Chiledeportes, aporta con recursos destinados al deporte para discapacitados.
Objetivo: Conocer las emociones que experimentan los jóvenes con discapacidad intelectual que se encuentran en el último año de su etapa de escolaridad.
Por las características de los jóvenes sujetos de estudio es necesario adaptar el diseño del instrumento de investigación (en este caso recoge muchas características propias del focus group). En este sentido, se realiza una reunión grupal en donde todos se encuentran sentados en círculo, incluida la profesora que va a aplicar el instrumento y con quien ya se sienten familiarizados, por lo cual podrán responder a las preguntas, que se harán de manera informal, sin inhibiciones. Se adopta esta metodología puesto que resulta ser más fácil para los jóvenes con estas características construir respuestas de manera grupal, muchas veces, se puede pensar que no saben dar contestación a una pregunta, sin embargo, lo que realmente sucede es que no han comprendido de qué se trata el tema, es en este contexto que el trabajo grupal resulta ser más eficaz.
Al inicio de la sesión se realiza una dinámica grupal que les permita interactuar con sus pares de una manera lúdica y entretenida.
Se vuelve a la calma, lo cual puede darse comentando la actividad que se acaba de realizar. Es importante que se logre la participación de la mayoría de los alumnos pero sin que se sientan presionados a responder. Una vez que realizan sus comentarios, comienza el cuestionario:
• ¿les gustó el juego?
• ¿qué fue lo que más les gustó?
• ¿les gustó jugar con sus compañeros?
• ¿cómo lo pasan en la escuela?
• ¿lo pasan mejor en la escuela o en la casa?
• ¿qué hacen en la casa para entretenerse?
• Ustedes saben que este es su último año en la escuela, ¿qué les parece eso?
• ¿qué sienten?
• ¿les gustaría seguir en la escuela?
• ¿por qué?
Dentro del desarrollo de la actividad surgen otras preguntas que apuntan a aportar mayores antecedentes al estudio de caso.
La actividad puede concluir con un collage grupal que represente lo trabajado durante la sesión u otra de similares características, ya sea de manera individual o grupal.
Cabe destacar que este instrumento se puede aplicar a distintas escuelas, siempre y cuando los alumnos participantes pertenezcan al grupo de quienes cursan su último año en la escuela. Es fundamental que sea aplicado por un adulto con el que los educandos se encuentren familiarizados, ya que una de las características que frecuentemente presentan es la reticencia a los extraños.
En relación con la recolección de datos, pienso que la mejor alternativa sería la utilización de una filmadora, sin embargo, por las características del grupo objeto de estudio, habría grandes posibilidades de que perdieran la concentración en la actividad central, en este contexto, una grabadora de voz podría ser de utilidad, ya que no resulta ser un medio audio visual en el que los jóvenes se pueden ver a sí mismos posteriormente. Al mismo tiempo, el uso de lápiz y papel resulta ser un medio que permite tomar apuntes de la conversación, pudiendo dejarse de lado en situaciones en las que se requiera una mirada atenta hacia la persona que está expresando emociones, sentimientos, sensaciones, entre otros.
Es fundamental no perder de vista las características propias del diseño cualitativo, a saber: apertura, flexibilidad, sensibilidad estratégica y referencialidad o no prescriptividad y que, además ayudan al desarrollo de una investigación acorde a las características y a los emergentes propios de los jóvenes a estudiar, en este contexto, es factible que la sesión sea demasiado largo como para llevarla a cabo de una sola vez, lo cual se refleja en el rictus, posturas, entre otros, ante lo cual es importante tener la capacidad de cambiar y redireccionar, modificando, de esta manera, el diseño inicial.
Con respecto al procesamiento de la información, es fundamental crear un sistema de almacenamiento que permita transcribir la información, para posteriormente tener fácil acceso a ella, a este respecto cabe señalar la importancia de la digitación a modo de archivo plano.
El primer paso es organizar los datos obtenidos, luego, se segmenta el conjunto inicial de datos, finalmente se constituyen categorías sintéticas y conceptualizadas.
Al tratarse de grupos reducidos de personas, pienso que la información puede ser tabulada de una manera en la que se tenga un panorama general de las emociones que priman.
En cuanto a la validación del instrumento, opto por someterlo a juicio de expertos, lo cual me ha dado muy buenos resultados, ya que se obtiene una retroalimentación por parte de personas que conocen el tema, generalmente tres personas. Posteriormente, se lleva a cabo una revisión de las acotaciones hechas por los expertos y se le da validez y confiabilidad al instrumento utilizándolo en varios grupos con la misma característica de base, cual es, estar en el último año de escolaridad de educación especial.
Bibliografía:
• Ander-Egg, E. (1995). Técnicas de investigación social. Buenos Aires: Lumen.
• Asti, Armando. (1973) “Metodología de la investigación”. Editorial Kapelusz, S.A., Buenos Aires. Argentina.
• Dybwad, Gunnar. (1969) “Desafío al Retardo Mental”. Editorial Bibliográfica Argentina, Buenos Aires. Argentina.
• García, Pastor; Alvarez, Víctor. (1997) “Orientación vocacional de jóvenes con necesidades especiales. Un programa de transición a la vida adulta”. Editorial EOS; España.
• Gonzalez, M. (1997). Metodología de la investigación social. Madrid: Aguaclara.
• Hammersley y otro (1994). Métodos de investigación. Barcelona: Paidós.
• Hernández, R. y otros (1997). Metodología de la investigación. Naucapan de Juárez: McGraw-Hill.
• Morris, D. (1995). El mono desnudo. Barcelona: Plaza y Janes Editores, S.A.
Chile de hoy: Importancia de la investigación acción como medio para la toma de decisiones en educación.
La investigación acción es una forma de entender y por tanto vivenciar el proceso de enseñanza-aprendizaje, no sólo se trata de investigar, sino de llevar a cabo un proceso de búsqueda constante en pro de la mejora del quehacer educativo. Desde este punto de vista, se puede aseverar que son los problemas los que guían la acción a modo de exploración reflexiva que el docente efectúa de su propia práctica profesional, teniendo presente que la planificación es fundamental para la consecución de la introducción de mejoras progresivas en su quehacer cotidiano y, por consiguiente, la optimización de los procesos que le competen a su labor.
En cuanto a la finalidad de la investigación-acción en educación, se puede identificar básicamente tres funciones básicas, a saber: investigación, acción y formulación / perfeccionamiento. De esta manera, esta forma de investigación promueve el desarrollo de destrezas, la expansión de la teoría y la resolución de problemas. Cabe destacar que, en cuanto a la formación profesional, este tipo de investigación desarrolla aspectos que resultan ser relevantes en un educador, tal es el caso de la capacidad de crítica fundamentada y con una visión constructiva, la renovación constante que, da la posibilidad de no cerrarse frente a los conflictos ya que implica la aceptación y visualización del cambio como una oportunidad de mejora continua en pro de la transformación de diversas acciones susceptibles de ser modificadas para el logro de objetivos, lo cual supone la participación y modificación del entorno.
A este respecto, es importante mencionar que dependiendo del lugar en el que se lleve a cabo la práctica docente, serán las condiciones de trabajo y las características que enmarcan la labor profesional, de esta manera y a modo de contextualización, se puede aseverar que, en nuestro país, el 73% de los docentes son mujeres y la edad promedio es de 48,2 años, a la mayoría de los profesores les gusta su trabajo y sólo el 23% cambiaría su decisión si pudiese elegir de nuevo, representan al grupo de profesionales que más se perfecciona a nivel nacional, sin embargo muy pocos han realizado post-títulos y menos aun, logran obtener el grado de magíster y doctorado, sólo el 19% de los profesores municipalizados declara tener suficiente tiempo para preparar clases, el 24% para preocuparse de los alumnos que requieren ayuda.
Por otra parte, nuestro país le asegura la educación a cada uno de los niños y jóvenes en edad escolar, de esta manera existe la llamada educación normal, que se efectúa en escuelas y liceos y la educación especial que atiende a personas con necesidades educativas especiales, en cinco ámbitos diferentes, estos son:
Discapacidad intelectual
Discapacidad visual
Discapacidad auditiva
Trastorno o déficit motor
Graves alteraciones en la capacidad de relación y comunicación
En este escenario, los ámbitos de acción resultan ser muy diversos en cuanto a características del alumnado, por lo cual, las metodologías y estrategias de enseñanza aprendizaje variarán dependiendo con el grupo en el cual se trabaje.
En el ámbito de la educación especial es fundamental contar con una amplia gama de estrategias metodológicas que permitan llevar el proceso de enseñanza aprendizaje a buen término por las características que presentan los educandos y además porque en muchas ocasiones, aparte de su diagnóstico de base, poseen trastornos asociados a ellos.
En este contexto, la investigación acción es una herramienta que permite un mejoramiento continuo en la labor docente ya que presenta una metodología orientada hacia el cambio educativo y aprender de las consecuencias de este, en otras palabras mejorar el proceso educativo en la práctica, teniendo la posibilidad de enmendar los “errores”, lo cual es fundamental en la educación de niños y jóvenes con algún grado de discapacidad, ya que la metodología que resultó en un educando no necesariamente sirve en otro, e incluso en personas con el mismo diagnóstico y características similares.
En este sentido, la planificación es fundamental para tener claramente estructurado el rumbo del proceso de enseñanza aprendizaje que se debe llevar a cabo con cada educando, en educación especial, en donde cada curso posee un máximo de quince personas, no es extraño encontrarse con que para un mismo sub-sector se realicen cuatro o cinco planificaciones, debido a las diferencias en las capacidades y niveles de aprendizaje, tomando en cuenta que hay quienes aprenden rápidamente y quienes, e incluso, presentan involuciones frecuentes en su proceso educativo.
Es necesario tener presente que la investigación acción no se da de un día para otro, sino que es parte de un proceso en el cual es necesario constituir un grupo de personas con interés en la propuesta, (es fundamental que quienes participen se sientan motivados a hacerlo y su decisión no parta desde una imposición) entre los participantes se debe identificar necesidades, problemas o centros de interés que les permitan interactuar, acto seguido, se realiza un diagnóstico de la situación, lo cual lleva implícitas algunas actividades como formulación del problema, recogida de datos, trabajo de campo, análisis e interpretación de datos, discusión de resultados y conclusiones. Una vez finalizada esta etapa, el grupo debe crear un plan de acción, en el cual se especifique qué es lo que se va a hacer y de qué manera, de esta manera todos trabajan en la misma línea, este plan debe estar críticamente informado para poder mejorar aquello que ya está ocurriendo. El siguiente paso es la acción, es decir poner en marcha lo que se ha planteado, además de poner atención a sus efectos para luego evaluar y reflexionar en torno al trabajo realizado como base para una nueva planificación. Estas acciones se llevan a cabo de manera continua, es una metodología que permite ver la educación desde el prisma de la retroalimentación y reflexión continua, lo cual tiene su punto de partida en la correcta y oportuna toma de decisiones por parte del docente investigador.
Por otra parte, me parece importante destacar que en la etapa de recogida de información, llega a las manos del docente mucho material, a saber: fotografías, grabaciones de audio y video, el investigador puede llevar a cabo entrevistas, encuestas de opinión, entre otras. En este material hay información de los alumnos y no sólo en el ámbito formal estructural de los contenidos, sino también de su vida personal, por lo cual es necesario utilizar estas evidencias con la discreción y asertividad necesarias, cuidando el acceso de terceras personas a la información y la interpretación que podemos hacer de ella, por lo cual es necesario respetar ciertos principios éticos que van más allá de la investigación propiamente tal.
Finalmente, la metodología de la investigación acción en educación resulta ser una herramienta que puede traer muchos beneficios en el proceso de enseñanza aprendizaje y en el desarrollo profesional de quien lo lleva a cabo, sin embargo pienso que el factor tiempo puede resultar ser un obstáculo para su puesta en marcha. Por otra parte, esta metodología de investigación da la posibilidad, de tomar decisiones, lo cual resulta ser fundamental para la aplicación de acciones que mejoren su quehacer en el aula, ya que aquello, desde mi punto de vista, es una de las características que debe poseer un buen profesional.
Bibliografía:
Bravo, D. y otros (2005). Encuesta longitudinal de docentes 2005. Departamento de Economía de la Universidad de Chile.
Colas, M. (1994) La investigación acción: investigación educativa. Sevilla: Alfar.
Elliot, J. (1993) El cambio educativo desde la investigación acción. Madrid: Morata.
Goyette, G. (1988) La investigación-acción. Funciones, fundamentos e instrumentación. Barcelona: Alertes.
Hernández, R. y otros (1997). Metodología de la investigación. Naucapan de Juárez: McGraw-Hill.
Morris, D. (1995). El mono desnudo. Barcelona: Plaza y Janes Editores, S.A.
En cuanto a la finalidad de la investigación-acción en educación, se puede identificar básicamente tres funciones básicas, a saber: investigación, acción y formulación / perfeccionamiento. De esta manera, esta forma de investigación promueve el desarrollo de destrezas, la expansión de la teoría y la resolución de problemas. Cabe destacar que, en cuanto a la formación profesional, este tipo de investigación desarrolla aspectos que resultan ser relevantes en un educador, tal es el caso de la capacidad de crítica fundamentada y con una visión constructiva, la renovación constante que, da la posibilidad de no cerrarse frente a los conflictos ya que implica la aceptación y visualización del cambio como una oportunidad de mejora continua en pro de la transformación de diversas acciones susceptibles de ser modificadas para el logro de objetivos, lo cual supone la participación y modificación del entorno.
A este respecto, es importante mencionar que dependiendo del lugar en el que se lleve a cabo la práctica docente, serán las condiciones de trabajo y las características que enmarcan la labor profesional, de esta manera y a modo de contextualización, se puede aseverar que, en nuestro país, el 73% de los docentes son mujeres y la edad promedio es de 48,2 años, a la mayoría de los profesores les gusta su trabajo y sólo el 23% cambiaría su decisión si pudiese elegir de nuevo, representan al grupo de profesionales que más se perfecciona a nivel nacional, sin embargo muy pocos han realizado post-títulos y menos aun, logran obtener el grado de magíster y doctorado, sólo el 19% de los profesores municipalizados declara tener suficiente tiempo para preparar clases, el 24% para preocuparse de los alumnos que requieren ayuda.
Por otra parte, nuestro país le asegura la educación a cada uno de los niños y jóvenes en edad escolar, de esta manera existe la llamada educación normal, que se efectúa en escuelas y liceos y la educación especial que atiende a personas con necesidades educativas especiales, en cinco ámbitos diferentes, estos son:
Discapacidad intelectual
Discapacidad visual
Discapacidad auditiva
Trastorno o déficit motor
Graves alteraciones en la capacidad de relación y comunicación
En este escenario, los ámbitos de acción resultan ser muy diversos en cuanto a características del alumnado, por lo cual, las metodologías y estrategias de enseñanza aprendizaje variarán dependiendo con el grupo en el cual se trabaje.
En el ámbito de la educación especial es fundamental contar con una amplia gama de estrategias metodológicas que permitan llevar el proceso de enseñanza aprendizaje a buen término por las características que presentan los educandos y además porque en muchas ocasiones, aparte de su diagnóstico de base, poseen trastornos asociados a ellos.
En este contexto, la investigación acción es una herramienta que permite un mejoramiento continuo en la labor docente ya que presenta una metodología orientada hacia el cambio educativo y aprender de las consecuencias de este, en otras palabras mejorar el proceso educativo en la práctica, teniendo la posibilidad de enmendar los “errores”, lo cual es fundamental en la educación de niños y jóvenes con algún grado de discapacidad, ya que la metodología que resultó en un educando no necesariamente sirve en otro, e incluso en personas con el mismo diagnóstico y características similares.
En este sentido, la planificación es fundamental para tener claramente estructurado el rumbo del proceso de enseñanza aprendizaje que se debe llevar a cabo con cada educando, en educación especial, en donde cada curso posee un máximo de quince personas, no es extraño encontrarse con que para un mismo sub-sector se realicen cuatro o cinco planificaciones, debido a las diferencias en las capacidades y niveles de aprendizaje, tomando en cuenta que hay quienes aprenden rápidamente y quienes, e incluso, presentan involuciones frecuentes en su proceso educativo.
Es necesario tener presente que la investigación acción no se da de un día para otro, sino que es parte de un proceso en el cual es necesario constituir un grupo de personas con interés en la propuesta, (es fundamental que quienes participen se sientan motivados a hacerlo y su decisión no parta desde una imposición) entre los participantes se debe identificar necesidades, problemas o centros de interés que les permitan interactuar, acto seguido, se realiza un diagnóstico de la situación, lo cual lleva implícitas algunas actividades como formulación del problema, recogida de datos, trabajo de campo, análisis e interpretación de datos, discusión de resultados y conclusiones. Una vez finalizada esta etapa, el grupo debe crear un plan de acción, en el cual se especifique qué es lo que se va a hacer y de qué manera, de esta manera todos trabajan en la misma línea, este plan debe estar críticamente informado para poder mejorar aquello que ya está ocurriendo. El siguiente paso es la acción, es decir poner en marcha lo que se ha planteado, además de poner atención a sus efectos para luego evaluar y reflexionar en torno al trabajo realizado como base para una nueva planificación. Estas acciones se llevan a cabo de manera continua, es una metodología que permite ver la educación desde el prisma de la retroalimentación y reflexión continua, lo cual tiene su punto de partida en la correcta y oportuna toma de decisiones por parte del docente investigador.
Por otra parte, me parece importante destacar que en la etapa de recogida de información, llega a las manos del docente mucho material, a saber: fotografías, grabaciones de audio y video, el investigador puede llevar a cabo entrevistas, encuestas de opinión, entre otras. En este material hay información de los alumnos y no sólo en el ámbito formal estructural de los contenidos, sino también de su vida personal, por lo cual es necesario utilizar estas evidencias con la discreción y asertividad necesarias, cuidando el acceso de terceras personas a la información y la interpretación que podemos hacer de ella, por lo cual es necesario respetar ciertos principios éticos que van más allá de la investigación propiamente tal.
Finalmente, la metodología de la investigación acción en educación resulta ser una herramienta que puede traer muchos beneficios en el proceso de enseñanza aprendizaje y en el desarrollo profesional de quien lo lleva a cabo, sin embargo pienso que el factor tiempo puede resultar ser un obstáculo para su puesta en marcha. Por otra parte, esta metodología de investigación da la posibilidad, de tomar decisiones, lo cual resulta ser fundamental para la aplicación de acciones que mejoren su quehacer en el aula, ya que aquello, desde mi punto de vista, es una de las características que debe poseer un buen profesional.
Bibliografía:
Bravo, D. y otros (2005). Encuesta longitudinal de docentes 2005. Departamento de Economía de la Universidad de Chile.
Colas, M. (1994) La investigación acción: investigación educativa. Sevilla: Alfar.
Elliot, J. (1993) El cambio educativo desde la investigación acción. Madrid: Morata.
Goyette, G. (1988) La investigación-acción. Funciones, fundamentos e instrumentación. Barcelona: Alertes.
Hernández, R. y otros (1997). Metodología de la investigación. Naucapan de Juárez: McGraw-Hill.
Morris, D. (1995). El mono desnudo. Barcelona: Plaza y Janes Editores, S.A.
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